NUEVO DIRECTOR EJECUTIVO GRUPO SOCIAL FEPP

Una despedida… sin adiós.

Tal vez este sea mi último editorial para la Bocina.

Desde el 4 de agosto pasado ya no soy director del GSFEPP.  El nuevo director, por decisión unánime del Directorio, es nuestro compañero Luis Hinojosa.

Me incorporé al FEPP en julio de 1975.  Antes de esa fecha yo, junto con mi esposa Teresa y P. Antonio Polo, trabajaba en Salinas (prov. Bolívar).

La mañana de un domingo de abril Mons. Cándido Rada, obispo de Guaranda y fundador del FEPP, llegó a Salinas para proponerme de trabajar en el FEPP.  No lo esperábamos porque el camino estaba impracticable a causa del invierno.  Para llegar a Salinas, Mons. Rada –que entonces tenía 70 años– recorrió a pie 21 km. de subida y otros tantos de bajada.  Monseñor quería que la incipiente experiencia de Salinas pudiera conocerse y difundirse en todo el Ecuador.historia

El FEPP tenía su sede en el edificio de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana: una pequeña oficina con un baño.  Allí comenzó a trabajar también Orlando Arévalo, un compañero que todavía hoy forma parte del GSFEPP.

Un paso importante para nuestro crecimiento se dio en 1976, cuando Mons. Rada le donó al FEPP la propiedad de la Floresta, donde ahora funciona la oficina central.

Las bases de nuestro desarrollo institucional fueron:

  • la confianza y cariño de la gente que solicitaba nuestros servicios crediticios (Mons. siempre nos repetía que “crédito” viene del verbo “creer”, o sea tener confianza);
  • la ayuda que comenzamos a recibir de algunas entidades de la cooperación internacional. La primera colaboración vino contemporáneamente en forma de préstamo de Alemania por parte de Misereor (entidad católica) y de Pan para el Mundo (entidad evangélica).  Recordemos que Mons. Rada había fundado el FEPP con espíritu ecuménico.  Los dos préstamos se transformaron en donación, cuando Misereor y Pan para el Mundo evaluaron que el FEPP de veras servía a los pobres como se había comprometido;
  • la voluntad, la profesionalidad, el espíritu de sacrificio y la actitud de servicio del personal, que iba creciendo. En un palabra la “mística” que nos empujaba a trabajar con alegría, optimismo, generosidad y gratuidad, sin medir horas y días de trabajo, con el acompañamiento paterno y fraterno a la vez de Mons. Rada.

Pronto nos dimos cuenta que el crédito nos abría las puertas de las comunidades, pero que el dinero no era suficiente para resolver los múltiples problemas de la gente.  Por eso poco a poco agregamos al crédito la asistencia técnica de promotores sociales, agrónomos y veterinarios y después la capacitación, con el fin de que las personas fueran “capaces” de resolver a nivel comunitario los problemas que se presentaban.  Después vino la comercialización, que era más ventajosa cuando las comunidades le agregaban valor a la producción, estableciendo pequeñas y medianas agroindustrias en su territorio.

Con el ejemplo y la voluntad de Mons. Rada, que fue el primer obispo que distribuyó a los campesinos las tierras de su diócesis, comenzamos el programa de tierras, financiándolo con una operación de compras de deuda externa.  ¡Cuánta oposición tuvo este programa que implementamos junto con la Conferencia Episcopal Ecuatoriana y la CONAIE! ¡Cuántas críticas recibió!  Hoy sabemos que tal vez es la cosa más bella y útil que el FEPP ha hecho en sus 47 años de vida.  A lo largo y ancho del Ecuador hay tierras que los campesinos e indígenas adquirieron y cultivan con éxito gracias a la ayuda política, financiera, legal, técnica y operativa del FEPP.  Más de un millón de hectáreas se escrituraron a nombre de las comunidades, sin incurrir en ningún tipo de injusticia y violencia.mision

Aplicando una visión de desarrollo integral el FEPP sintió que las comunidades campesinas, indígenas, afrodescendientes y montubias tenían necesidades no solo en el campo de las finanzas, sino también de la comercialización, de la provisión de semillas, herramientas, insumos y materiales, de la formación profesional, de las construcciones civiles e hidráulicas de la buena administración, de la informática, de la comunicación e información, etc.  Así poco a poco fueron constituyéndose nuestras empresas sociales: Camari – Agroimportadora, IMPREFEPP, EFE – FUNDER, PROTIERRAS, FEPP Construcciones – NOVOHABIT, INFOFEPP y YURAFEPP.  No todas estas empresas lograron consolidar su permanencia en el GSFEPP.

Una decisión muy importante e incluso riesgosa fue la de transformar nuestro fondo de crédito primero en la cooperativa de ahorro y crédito “Desarrollo de los Pueblos” (es la traducción de “Populorum Progressio”) y después en el banco “banCODESARROLLO”.  Con esta no tan simple decisión hemos multiplicado por 30 la capacidad financiera del fondo de crédito del FEPP.  En sus primeros 46 años de vida el “fondo-cooperativa-banco” ha financiado las actividades productivas de los sectores populares ecuatorianos con más de 950 millones de dólares a beneficio de casi un millón y medio de personas.

Ahora el FEPP se llama “Grupo Social FEPP”, porque somos un conjunto de equipos que se deben a territorios y a líneas de acción de diferentes.  La posibilidad de contribuir con provecho al mejoramiento de las condiciones de vida de la población rural y urbano marginal depende de nuestras capacidad y voluntad de trabajar coordinadamente, construyendo SINERGIAS, o sea sumando todas las potencialidades y recursos del GSFEPP para alcanzar objetivos compartidos de desarrollo territorial.

Hacer cosas bellas cuesta.  Cuesta dinero, que es lo menos importante.  Cuesta inteligencia, sudor, amor y honradez.  Cuesta vida entregada a los demás con gratuidad.  Cuesta sacrificio y silencio, indispensables para mantener la unidad institucional y superar las dificultades, que no faltaron en estos años.

Recuerdo el sentido de orfandad e inseguridad que nos dejó la enfermedad que privó a Mons. Rada del uso de la palabra y del movimiento.  Superamos esta dificultad cuando nosotros fuimos la voz que Mons. Rada ya no tenía, repitiendo sus palabras y sus reflexiones, que llegaron a ser la base ética y espiritual del FEPP.  Después de su muerte en 1995 nos encontramos más unidos que antes.

Pasamos por momentos en los cuales nuestra unidad institucional corrió el riesgo de resquebrajarse.  Hemos tenido compañeros y compañeras que no han querido o sabido aprovechar la posibilidad de crecer en humanidad que el FEPP les ofrecía.  Compañeros/as que no habrían venido para servir, sino para ser servidos.

Hemos tenido y seguimos teniendo necesidades económicas que todavía no logramos satisfacer.  Nos faltó la capacidad de estructurar bien una institución que fuera capaz de autodisciplinarse y al mismo tiempo conservara la libertar de entregarse a los pobres, que es la llave de la fecundidad.  Por eso todavía tenemos tensiones con quienes no comprenden que la ley mata (y sin embargo tenemos que cumplirla), mientras que el espíritu vivifica las relaciones con los pobres y entre nosotros.

No digo adiós porque seguiré trabajando en el GSFEPP, principalmente desde banCODESARROLLO, FUNDER y la oficina central.  Entonces, mientras lo pueda hacer (les cuento que los años, como decía Mons. Rada, pasan, pesan y pisan) seguiremos viéndonos.

Sí, les digo a todos un gracias grande y sincero por todo lo que me han dado, por el bien que me han querido, por haberme perdonado tantas veces, por su entrega a la misión de mejorar el mundo con los instrumentos de la paz, de la justicia, de la honestidad y de la gratuidad.  Un gracias especial a Teresa y a mis hijos que han comprendido y compartido el sentido de mi trabajo.

Estoy bastante contento por lo que el GSFEPP ha logrado ser y hacer durante los 41 años que he estado en formas diversas al frente de la institución.  Siento que podíamos haber hecho más y mejor: de eso pido disculpas a Dios, a mis compañeros y compañeras y especialmente a las comunidades, familias y personas que esperaban un GSFEPP mejor, más decidido, más educador, más organizador, más ecológico, más austero y más compañero.

Estoy seguro que Luis Hinojosa sabrá hacer bien todo lo que yo no he logrado impulsar y por eso, si en algo puedo ser útil, estaré a sus órdenes.

El GSFEPP sigue adelante con buen ánimo, porque está hecho por personas que trabajan con vocación y profesionalidad, entregando a los demás inteligencia, sudor, amor y honradez.

 

Bepi Tonello

FEPP

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Sr. José Tonello y Sr. Luis Hinojosa Director Ejecutivo FEPP

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