La Finanza Popular del Ecuador en el centro de las propuestas de desarrollo

Intervención de José Tonello en el Taller final del proyecto

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José Tonello. Director ejecutivo-FEPP Presidente BanCODESARROLLO

Teaching Microcredit, en Bologna (Italia), 25 de febrero de 2016

La Finanza Popular del Ecuador en el centro de las propuestas de desarrollo

El día de Pascua de 1967 el beato Papa Paolo VI regala al mundo la encíclica Populorum Progressio, que trata del “desarrollo de los pueblos”, definiéndolo como un proceso cultural y estructural, impulsado por la política y la economía, que supera precedentes impostaciones asistencialistas y paternalistas. El desarrollo es el pasaje de cada persona, de todas las personas y de toda la persona desde condiciones de vida menos humanas a condiciones de vida más humanas.

Para promover el desarrollo de los más desheredados, la encíclica pide la constitución de un fondo mundial, que debería nacer de la reducción de los gastos militares.

En 1970 en Ecuador, Monseñor Candido Rada, Obispo de la diócesis más pobre (Guaranda) y un grupo de laicos constituyeron el Fondo Ecuatoriano Populorum Progressio – FEPP -, que nace con 2.000 dólares.

Es un fondo de crédito que quiere combatir la usura y promover la producción de bienes y servicios de las familias, que se organizan a nivel comunitario, constituyendo comunas, asociaciones, cooperativas y luego uniones, federaciones, consorcios, redes, etc…

El Ecuador en aquel tiempo era un país rico de posibilidades, pero lleno de pobres. Los pobres son personas, no números y estadísticas. Los latifundistas pagaban 20 centavos de dólar un día entero de trabajo de un peón. Muchos niños morían antes de los 5 años (hasta el 40% en el primer pueblo donde trabajé). Había escuelas solo en la ciudad y en los pueblos más grandes. ¡No hablemos de carreteras, electricidad, agua potable, alcantarillado, teléfonos, hospitales!

A los pobres decíamos: “Ustedes pueden vencer la pobreza si producen más de lo que consuman”. Fácil de decir, ¿pero cómo se logra? El dinero había en el fondo de crédito, pero solo con el dinero no se hace desarrollo. Menos aún un desarrollo justo – que alcance a todos los miembros de la comunidad – y sostenible – que no destruya los recursos naturales, porqué también las futuras generaciones tienen derecho a un habitat saludable. El crédito, entonces, estaba acompañado por la asistencia técnica, que ayudaba a hacer buenas inversiones, por el entrenamiento o formación profesional, o sea la capacitación, que prepara a las personas a ser capaces de hacer bien las cosas por sí mismas.

Una vez que los grupos financiados obtienen la producción, mejoran su calidad de vida, diversifican las líneas de producción y agregan valor a los productos con simples procesos de transformación (queseras, embutidoras, molinos, fábricas de mermelada y chocolate, carpinterías, etc… ), llega la hora de la venta de los productos, que es el momento de la verdad y de cierre de la cadena productiva. Si todo se ha hecho bien, la comercialización da a los productores de bienes y servicios ingresos suficientes para restituir el financiamiento recibido, para capitalizar la empresa comunitaria constituida, para mejorar la calidad de la vida (casitas nuevas, acceso al agua potable, estudios de los hijos, protección de la salud y del ambiente, etc…).

Hemos hecho esto como FEPP, como fundación, con un fondo de crédito alimentado por los recursos que recibimos de la cooperación nacional e internacional como donación o préstamo. Hemos llegado a administrar 5,5 millones de dólares, que nos parecían mucho dinero, pero en realidad eran poca cosa si comparados con las necesidades de los pobres, con los cuales estábamos trabajando, cerca de 150.000 familias y 1200 cooperativas y asociaciones.

Hemos hecho un grande salto cuantitativo cuando hemos promovido la constitución de una cooperativa de ahorro y crédito en la que hemos puesto el fondo del FEPP como capital social. Hemos luego pedido a las organizaciones populares de hacerse socias. Así nació la cooperativa “Desarrollo de los pueblos” – CODESARROLLO – o sea la cooperativa “Populorum Progressio”.

Hemos llegado a tener 200 socios, casi todas personas jurídicas de los sectores populares. Con la constitución de la cooperativa, el capital propio, aportado por los socios, ha sido posible multiplicarlo por diez, gracias a la captación de ahorros y depósitos a plazo.

Hoy la cooperativa es un banco, banCODESARROLLO, el banco “desarrollo de los pueblos”, el banco “Populorum Progressio”.

Queremos que en Ecuador sea el banco de los actores de la economía popular y solidaria, o sea de la gente pobre que se organiza y constituye empresas familiares o comunitarias para luchar contra la pobreza, para crear nuevos puestos de trabajo especialmente para los jóvenes y las mujeres, para frenar la emigración y eliminar la usura, todavía presente en Ecuador.

El cambio cualitativo es aquello de estar junto a la gente con el concepto y la práctica de la finanza popular.

Finanza popular significa:

  1. dinero del pueblo para el pueblo
  2. administrado por el pueblo en sus comunidades
  3. para construir el desarrollo local.

Finanza popular significa. ahorro constante crédito para la producción puntualmente devuelto solvencia patrimonial, buenos resultados económicos, cuidado del territorio y apoyo a la cultura.

Las cosas hay que hacerlas bien y esto requiere mucho trabajo de acompañamiento, de capacitación; la calidad no nace con las personas: hay que construirla con esfuerzo.

Finanza popular son las cooperativas de ahorro y crédito, las cajas rurales, artesanales, juveniles, etc…, los bancos comunales que estamos ayudando a nacer y a funcionar bien en los pueblos pequeños y grandes, en las comunidades rurales, en los barrios marginados de las ciudades. Nosotros las llamamos EFL, “Estructuras Financieras Locales” y tienen la función de mantener la riqueza en los mismos territorios en que se genera, acabando y contrastando los flujos que llevan la riqueza primero en las grandes ciudades y luego al extranjero.

Sin embargo las comunidades pobres no generan suficiente riqueza para financiar su desarrollo. Por esto hay banCODESARROLLO, que puede completar el esfuerzo local, con financiamientos que multiplican por tres el capital propio de las EFL. Por esto hay el FEPP y otras ONG socias con sus agrónomos, veterinarios, educadores, promotores sociales, técnicos forestales y comerciales, que prestan ayuda a las comunidades.

La descentralización de la riqueza, llevándola desde las ciudades hasta los campos, donde hay mayor pobreza, no la proponemos solo en Ecuador, sino también en las relaciones entre el Norte y el Sur del mundo.

Consideramos que, junto a la construcción de la paz, es la mejor forma para frenar el doloroso fenómeno de la emigración.

Nosotros captamos dinero en las ciudades, donde hay mucho y lo prestamos a las cooperativas en los campos, donde hay poco.

Pedimos dinero al norte del mundo, donde a menudo lastimosamente se acumulan capitales procedentes del sur del mundo, para llevarlos otra vez en el sur.

Este planteamiento nos ha permitido establecer una alianza extraordinaria con el Crédito Cooperativo Italiano, con una participación fuerte de 13 federaciones y de alrededor 220 BCC. Hasta ahora hemos recibido más de 65 millones de dólares, 90% como crédito, 5% como donación, 5% como capital social de nuestro banco. Cuando recibimos fondos para el capital social, que aumentan la solvencia patrimonial, nosotros, gracias a la captación local, podemos multiplicar lo que recibimos por 10. Si recibimos y distribuimos un préstamo de 1000 dólares, los pobres con esto pueden comprar dos vacas. Si recibimos capital social por 1000 dólares por personas o entes que se asocian a nuestras iniciativas, esto nos da la base legal y económica para recoger otros 9000 dólares de ahorro y depósitos a plazo. Así 1000 dólares se vuelven 10.000. En lugar de dos vacas se puede así financiar la compra de 20 vacas. Por esto hay necesidad de estructuras en las comunidades (las cajas, las cooperativas) y de cultura (capacidad profesional de las personas que hacen la gestión en las estructuras).

El crédito hace aumentar la producción y la productividad. Pero hay que vender los productos. Muchos productos ecuatorianos, obtenidos gracias a los financiamientos de las estructuras financiarías locales, son presentes en las tiendas del comercio justo y solidario, en Italia y otros países.

Nosotros decimos aquí en Europa, entonces lo decimos a ustedes también: “O compran nuestros productos, o reciben nuestros migrantes”. La emigración, repito, se puede parar con la redistribución de la riqueza mundial.

Para concluir: microcrédito, micro finanza, finanza popular: no es solo una cuestión de palabras, sino también de conceptos. Nosotros soñamos con el día en el que el “micro” se volverá “macro” y esto dependerá del nivel de organización y colaboración que las EFL logren establecer entre ellas. Pensamos que en cada comunidad deba existir una EFL, que las EFL tengan que formar redes locales, que las redes locales deban confederarse en una red nacional. Así podremos hacer incidencia política (las autoridades entienden poco de finanzas populares: piensan más en el control que en la promoción), así podremos ser más eficientes y más eficaces en la promoción del desarrollo, en la estandarización de los sistemas informativos, en la formación profesional de los dirigentes y de los empleados de las EFL, en la difusión de los valores del cooperativismo entre los socios de las EFL, en las sinergias que se construyen para reducir las tasas de interés y aumentar la productividad.

Los campesinos y los indígenas del Ecuador nos han enseñado que el objetivo final del desarrollo es: “querernos más,

ser felices y vivir en paz”.

Pero para llegar a querernos más, a ser felices y a vivir en paz hay que resolver antes los problemas de la pobreza extrema, de la exclusión, de la explotación, de la injusticia.

La propuesta de la finanza popular, más que una receta económica, es una propuesta social, política y ética.

Los 2000 dólares iniciales del FEPP son hoy en banCODESARROLLO 140 millones de dólares a disposición de personas, familias y comunidades que quieren crecer.

Nuestro lema es “Invertimos en humanidad”.

Todo lo que hacemos es orientado al crecimiento integral de las personas, para que el mundo sea más pacífico, justo y sostenible.

Por esto cada proyecto financiario es bueno si hay una componente educativa y organizativa, que da un sentido social a la dimensión económica.

Bepi Tonello

Director FEPP

Presidente banCODESARROLLO

Microcredito ed educazione, la parola a Bepi Tonello

Texto en idioma italiano: http://www.ecuador.bcc.it/news/dettaglio_news.asp?hNewsID=125058&i_menuID=-115

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